Las lágrimas brotan de mi sin remedio alguno. Y un nudo inquietante permanece en mi pecho.
Ana Frank me dejó sin palabras. Tras leer 371 páginas de su diario, tras entender su manera de pensar, su personalidad y de notar su maduración y cambio progresivo con el paso de los años; he de decir que no entiendo nada. Si, nada y digo nada, pues ¿cómo es posible que una tragedia de tal magnitud haya sucedido?