Era hora de hacer esta reseña pues en nada sale la segunda parte del libro (Algo tan sencillo como darte un beso) y, si te gusta cómo a mi, estás a tiempo de leerlo antes de su salida.
Ahora bien, Algo tan sencillo como tuitear te quiero es una lectura netamente fresca y con ello, no quiero decir que sea básica, despreocupada o sin un excelente desarrollo; todo lo contrario. Es fresca, pues son 539 páginas que se leerán solas, que te distraerán de cualquier cosa que te abrume, y que te enviciarán desde el primer guión del prólogo hasta el punto final de los agradecimientos.